Migración, juventud, voluntariado y espiritualidad.
- 25 abr 2022
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ĀæCómo se construye la civilización del amor? ĀæA dónde nos conduce el camino de las personas migrantes forzadas? ĀæQuĆ© pasa cuando vamos a la Casa del Alfarero?ĀæQuiĆ©n resucita en una Semana Santa que se vive en los barrios de una ciudad fronteriza? ĀæPara quĆ© deberĆamos dar otro passo mĆ”s como humanidad? ĀæPor quĆ© la esperanza se encuentra en la juventud?

Durante los primeros 17 dĆas del mes de abril del aƱo 2022 hemos tenido el privilegio de participar de una experiencia inĆ©dita de voluntariado y misión donde la juventud y la migración son protagonistas: un encuentro entre personas de Venezuela, Colombia, Ecuador y Brasil, en comĆŗn unión con la bĆŗsqueda de caminos que permitan transformar la realidad de exclusión, discriminación e indiferencia de nuestras sociedades a travĆ©s del servicio y la fraternidad.
Ha sido un tiempo de camino compartido entre personas migrantes forzadas que buscan recuperar la vida, personas jóvenes que eligen darle sentido profundo a su existencia, profesionales que deciden acompaƱar el camino de vĆctimas del destierro, jesuitas que se encuentran en salida para irradiar su espiritualidad, personas de las comunidades locales que trabajan para transformar la realidad desde la solidaridad y el compromiso con lo comĆŗn.
Todas y todos caminantes de esta casa comĆŗn encontrĆ”ndonos en la āfronteraā para reconocernos humanidad y actuar en consecuencia.
En camino: la realidad y la reflexión.
Desde el 1 de abril, un grupo de jóvenes que hacen parte de iniciativas de voluntariado dentro del Proyecto Javier de Venezuela, iniciaron una misión de 17 dĆas que les llevó a conectar su vocación con el acompaƱamiento que el Servicio Jesuita a Refugiados realiza en la región fronteriza entre Venezuela y Colombia.
La iniciativa de este grupo de jóvenes profesionales, que nace de un compromiso sincero de servicio a travĆ©s del voluntariado y la espiritualidad Ignaciana, animó a distintas personas y obras de la CompaƱĆa de JesĆŗs para colaborar en red en la realización de un encuentro y misión llevado a cabo en la ciudad de San Juan de Colón en Venezuela y en la ciudad de CĆŗcuta en Colombia, territorios que hacen parte de una de las regiones fronterizas mĆ”s vivas del continente americano.
GOA es el nombre dado a esta experiencia desde el Proyecto Javier, recordando la obra misionera de San Francisco Javier en Asia. Esta versión de GOA en torno a la migración, ha sido la oportunidad para la realización de un piloto de lo que puede ser una experiencia de Voluntariado Latinoamericano con una mirada Ignaciana y un enfoque intercultural. Este es Otro Passo MÔs hacia el proceso de voluntariado que creemos pertinente y necesario para la región, donde se conecta el camino de esperanza de las personas jóvenes y el llamado de las personas descartadas del mundo y forzadas a migrar.
La experiencia: acción y comunicación.
āUn amor humilde y servicial que no repara en la propia dignidad, sino que sabe ponerse a los pies del otro para aliviar su cansancio, limpiar su suciedad y acogerlo en su propia mesaā. Esta frase de J.A Pagola, compartida por Solmary una de las participantes de esta experiencia como saludo de Pascuas de Resurrección, describe perfectamente el sentido de estos dĆas de encuentro, misión, formación, reflexión y acción. La Semana Santa ha sido el marco ideal para esta experiencia de servicio y peregrinaje, de contemplación en la acción, de encuentro con la vida a partir de la tragedia y el dolor de la humanidad: una verdadera experiencia de ālavarnos los piesā.
Ese amor humilde, que se expresa en la sencillez como Ćŗnico camino real para cuidar de la Casa ComĆŗn, es tambiĆ©n testimonio actual de la invitación del P. Pedro Arrupe S.J. para vivir una ārevolución del amorā que desde su mirada del mundo e inspiración del JRS, pasa por acoger y cuidar a las personas que son forzadas a dejarlo todo para buscar refugio. AcompaƱar el camino de personas migrantes, refugiadas y desplazadas es el elemento central de esta experiencia de voluntariado; por esto ha sido tan significativo salir a caminar la ruta migratoria para ver, sentir y acompaƱar los pasos de millones de personas que en el mundo son obligadas a huir para comenzar de nuevo.
Durante estos dĆas de encuentro hemos sido caminantes. Hemos elegido dar otro passo mĆ”s para mirarnos a los ojos y cambiar el mundo desde el servicio y el amor generoso, que confĆa y que cuida de todas y todos, de todo.
La realidad de las personas migrantes, sus historias y su heroĆsmo, le han dado sentido al encuentro. La misión y el compromiso cercano de las y los profesionales del JRS en TĆ”chira y en Norte de Santander, son la inspiración para la acción. La paz encarnada en seres humanos, naturaleza y procesos en la Casa de Espiritualidad el Alfarero, es la evidencia del poder de la presencia transformadora del Evangelio en las comunidades latinoamericanas y caribeƱas. El amor de las y los voluntarios, que estĆ” puesto mĆ”s en las obras que en las palabras, es la esperanza en que vale la pena perseguir la utopĆa todos los dĆas de nuestras vidas. La colaboración entre redes, paĆses, obras y personas, como testimonio del valor que tienen el diĆ”logo, la confianza, la participación y el desprendimiento del poder para el servicio dentro de una misión mayor.
Ante la cultura del descarte, la fraternidad y la amistad social son los caminos para la construcción de un mundo mejor, nos dice el Papa Francisco en Fratelli Tutti, y nos recuerda como āun extraƱo en el caminoā puede ser la clave para aprender a ser mĆ”s y mejor humanidad.
Este aƱo el Papa nos invita a vivir la Jornada Mundial del Migrante y Refugiado como una posibilidad de āconstruir el futuroā con ellas y ellos. Este tiempo de misión y de encuentro desde la cultura de la hospitalidad, la paz y la reconciliación, nos han dado mĆ”s y mejores ideas para edificar y comunicar ese futuro compartido, para āmigrar hacia lo extraordinarioā.
Los seres humanos estamos en una permanente bĆŗsqueda de sentido, ese es el camino de la espiritualidad. Hace 500 aƱos un hombre que creĆa tenerlo todo resuelto desde el poder y la individualidad, a partir de una herida que le tocó las fibras mĆ”s profundas y a travĆ©s delĀ descubrimiento de su conexión con Dios, eligió un camino de servicio amoroso a la divinidad presente en todas las cosas y todas las personas. En comunión con esa espiritualidad de Ignacio, seguimos siendo compaƱeras y compaƱeros de las personas que sufren injustamente por las distintas violencias aquĆ y ahora.
Han sido dĆas para conectar con la decisión de vivir para servir, de servir desde el encuentro y el cuidado mutuo (āque es tambiĆ©n civil y polĆticoā LS 231), promoviendo una mayor cultura de la hospitalidad con el horizonte de la reconciliación y la justicia en nuestras sociedades.
Han sido 17 dĆas para dar Otro PassoĀ MĆ”s: algunos frutos de esta experiencia comenzaron a ser aprovechados en las comunidades locales donde las y los jóvenes voluntarios compartieron su vida en misión; otros frutos los podremos compartir durante las próximas semanas a travĆ©s de piezas audiovisuales con testimonios y propuestas de acción; la mayor parte de los frutos de este encuentro serĆ”n cosechados en el futuro de servicio de estos hombres y mujeres que han elegido ser para los demĆ”s y con los demĆ”s.
Gracias a Dios por sus vidas.
āDar otro passo mĆ”s hacia la esperanza, hacia la fraternidad y hacia una sociedad que puede ser mejor si elegimos que asĆ sea; estamos muy agradecidos, pero sobretodo sentimos el privilegio de compartir este camino junto a las personas migrantes, descartadas del mundo y tambiĆ©n junto a aquellos jóvenes que nos estĆ”n mostrando el camino de esperanza.ā
Luis Fernando Gómez
āOtro paso mĆ”s es logar esa articulación en Red que nos potencia y que reafirma que solos no podemos y que al unir voluntades, esfuerzos, corazones, se pueden dar esos pasos para crecer hacia un nosotros mĆ”s grande.ā
Natalia Salazar
Agradecimientos:
JRS Venezuela, JRS Colombia, SJMR Brasil, JRS LAC, Juventud y Vocaciones, Red Jesuita con Migrantes LAC, Casa de Espiritualidad el Alfarero, Jesuitas en formación de Ecuador, Venezuela y Brasil, Universidad Católica del TÔchira / RAIF, Universitarios en frontera, Comunidades de las Parroquias Belén y Las Delicias, Comunidades del Municipio Ayacucho, Provincia de Venezuela y Provincia de Colombia.


























