¿Por qué no hay que dejar de soñar?
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Dimensión Hospitalidad, Red Jesuita con Migrantes en las Américas, 20 de junio 2026
“El magisterio de la Iglesia nos recuerda que nadie puede ser considerado extranjero cuando está en juego su dignidad. Inspirados por el llamado permanente a construir una cultura del encuentro, reconocemos que la hospitalidad, entendida como apertura al otro y reconocimiento de una humanidad compartida, es un valor que enriquece a toda la
comunidad. No es sólo una respuesta ante una necesidad urgente, sino una expresión de
justicia y amor al prójimo. Creemos que nuestras sociedades se fortalecen cuando son
capaces de reconocer en cada persona un valor inherente que no depende de su
nacionalidad, condición jurídica, origen o situación económica”.
En el marco del Día Internacional de las Personas Refugiadas y como parte de la promoción de la Diplomatura Claves de la Hospitalidad para el abordaje de la movilidad humana, se realizó un Webinar internacional con el propósito de conocer acciones inspiradoras de la Iglesia Católica en Estados Unidos.

Hemos realizado este encuentro virtual, con participación de personas que comparten la vida con personas migrantes forzadas desde Estados Unidos hasta Uruguay, para poner en común experiencias de hospitalidad y protección, no como acciones a replicar sino más bien como referencias que pueden inspirar, interpelar y alimentar el trabajo que nuestras organizaciones hacen en sus propios contextos.
Las personas en situación de movilidad forzada llegan a nuestras comunidades con historias de vida, talentos y una resiliencia profunda. Sin embargo, se enfrentan a barreras estructurales que dificultan su acceso a derechos fundamentales y a un nuevo comienzo digno. En un contexto global desafiante para las políticas migratorias, un enfoque basado en la hospitalidad cuestiona y transforma las estructuras discriminatorias, promoviendo la justicia social y creando entornos más inclusivos y equitativos.
Como en la mayoría de países del mundo, en Estados Unidos, se vienen exacerbando, como nunca antes, las políticas de hostilidad hacia las personas migrantes y refugiadas. No obstante, en ese mismo escenario, desde la Iglesia Católica han surgido respuestas que vale la pena conocer: iniciativas concretas de acogida, solidaridad y defensa de la dignidad, gestadas precisamente allí donde la hostilidad es más intensa.
En línea con el magisterio de la Iglesia Católica, como Compañía de Jesús en el mundo y a través de la expresión concreta de la Red Jesuita con Migrantes en las Américas RJM, avanzamos sin pausa y de manera conjunta en la promoción de la hospitalidad como un camino de transformación de esas violencias que ponen en riesgo la vida y dignidad de las personas forzadas a migrar. A través de la materialización de la acogida, protección, promoción e integración (Papa Francisco), seguimos aprendiendo y afirmando que la hospitalidad abre la puerta a la paz y que el horizonte es la reconciliación.
Por esto, en este Día Internacional de las Personas Refugiadas y en los 75 años de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados, nos unimos como Red Jesuita con Migrantes en las Américas a todas las voces que se alzan en el mundo, para afirmar que la hospitalidad con horizonte de reconciliación es un camino para garantizar la protección de cada persona forzada a migrar.
Lo que aprendemos cada día de las personas refugiadas es que ante el miedo nunca se puede dejar de soñar. Por esto, reafirmamos nuestro compromiso de promover una cultura de hospitalidad desde las acciones cotidianas que promueven acogida y cuidado a las personas refugiadas. Desde lo local, seguimos construyendo caminos concretos para responder a la hostilidad con hospitalidad.
A continuación le invitamos a conocer la experiencia compartida en este webinar, como testimonio de que la hospitalidad abre la puerta a la paz.
En la apertura del Webinar, el P. Julio Villavicencio SJ (Director del Servicio Jesuita a Migrantes en Argentina y Uruguay SJM ARU), planteó la importancia de esta conversación en torno a experiencias de hospitalidad en medio de un contexto de marcada hostilidad hacia las personas migrantes forzadas.
Recordó como en medio de ese contexto hostil, surgen acciones desde la Iglesia Católica que tienen que ver con prácticas de hospitalidad, acogida, acompañamiento y protección que son referencias, inspiraciones e invitaciones para contrarrestar y contener las políticas crecientes de hostilidad en el mundo.
La Dra. Desirée Alda D´Amico (Directora del área de Ciencias Sociales, Escuela de Posgrado de la Universidad Católica de Córdoba), realizó la invitación a pensar la hospitalidad no solamente como una acción de caridad o de buena voluntad, sino como parte de una humanidad que compartimos: cada persona migrante o refugiada posee una dignidad intrínseca, más allá de la nacionalidad o de su condición migratoria. Por esto cuando hablamos de hospitalidad, estamos hablando de Derechos Humanos, de Justicia Social y de construcción de paz.
Harrison Hanvey (Gerente de alianzas estratégicas en la Oficina de Justicia y Ecología en la Conferencia Jesuita en Washington, DC), presentó un panorama general de cómo está la situación de la migración en los Estados Unidos, cómo se ha llegado a este momento de hostilidad y también de qué maneras se está respondiendo desde la Iglesia Católica a los diversos retos que este contexto actual plantea.
Desde el año 2015, en los Estados Unidos apareció un discurso anti-migrante con un tono hostil, marcando un punto de inflexión en la mirada de una parte de la sociedad estadunidense que acepto ese relato como cierto. Como consecuencia, las prácticas y políticas hostiles contra las personas migrantes se fueron implementando progresivamente a lo largo de estos 10 últimos años, cerrando las puertas a la llegada, la acogida, la protección y la integración de ellas y ellos.
Un elemento central de este proceso ha sido la externalización de las fronteras a través de acuerdos con diversos países de la región. En la actualidad, la frontera en el sur está prácticamente cerrada, el proceso de externalización de las fronteras se ha profundizado, se han revocado los estatus legales para muchas personas, las campañas de arresto y deportación se han hecho cotidianas y masivas, entre otras medidas.
El efecto más grande de este proceso en términos de la sociedad en general, es que se ha confundido la verdad y la mentira. Y el objetivo central de cara a las personas migrantes es sembrar el miedo y hacer imposible la vida.
Para responder a esta realidad se han caminado tres pasos: primero, entender lo que está pasando, conocer las políticas y las prácticas que se van implementando; segundo, informar a los distintos actores locales sobre esas nuevas dinámicas y sus características; y en un tercer momento, animar la organización para poder actuar como Iglesia y sociedad ante estas injusticias.
Se celebra con alegría y mucha esperanza que ante una realidad tan hostil, desde distintos ámbitos de la Iglesia Católica se ha logrado unidad, acuerdos y entendimiento para poder actuar como cuerpo. Es posible reconocer en distintos lugares de Estados Unidos, a comunidades organizarse y moverse para responder, para defender derechos y hacer valer la práctica de la libertad religiosa que implica poder acoger a la persona migrante como hermana.
En este sentido, Rhonda Miska (Miembro de la Parroquia San Tomás Moro en Minneapolis, Minnesota), contó la experiencia vivida a partir de la organización comunitaria que ha permitido conformar grupos de respuesta rápida y de observadores constitucionales, que se han dedicado a acompañar a las personas migrantes y no dejarles solas. A partir de acciones cotidianas y dedicación de tiempo voluntario, se han puesto de acuerdo como comunidad de fe, para estar dispuestas y apoyar a las personas más vulnerables dentro de esta realidad hostil.
Una de las claves importantes que reconocen, está en poder brindar información cierta, actualizada y en diversos idiomas, que posibiliten la protección de los derechos de las personas. Igualmente, y ante la imposibilidad de trabajar debido al miedo, se han organizado para brindar alimentos, soporte y mensajes de amor y fraternidad.
Otras de las prácticas significativas han estado en la movilización desde espacios de oración públicos, vigilias, rosarios y viacrucis con contenidos sobre la justicia y la vida de las personas migrantes, con participación amplia de las comunidades religiosas, jerarcas de la Iglesia y comunidad parroquial.
También se han movilizado desde un grupo de resistencia cantada, donde personas que practican la música coral ha salido a las calles para fomentar la fraternidad, amistada social, solidaridad y amor por medio de la música, apelando a la humanidad compartida con las y los funcionarios que están implementando las prácticas y políticas hostiles. La música también ha sido una herramienta de acompañamiento para las personas migrantes que se encuentran confinadas en sus casas.
Esta apertura de las comunidades ha permitido el encuentro directo con realidades particulares de personas migrantes que están sufriendo injustamente al quedarse sin trabajo, sin vivienda, sin la posibilidad de recibir atención médica, sin poder vivir una vida en dignidad. A partir de este encuentro interpersonal, se han generado vínculos cercanos para proteger y acompañar la vida cotidiana desde el amor y desde prácticas muy concretas de la hospitalidad.
Ante la hostilidad, crece poco a poco la humanidad compartida. En medio de la oscuridad, las acciones cotidianas son una luz que ilumina la vida y dignidad de las personas más afectadas.
Trena Yonkers-Talz (Directora del Centro Comunitario de la Comunidad Católica de Belmont en Bronx, Nueva York), compartió la experiencia que tienen en el acompañamiento a mujeres que hacen parte de un barrio que siempre ha estado conformado por migrantes de distintas nacionalidades. El trabajo ha estado dirigido al fortalecimiento de mujeres migrantes vulnerables dentro de la comunidad local, en particular latinas. En el contexto actual, se ha visto mucho más necesario este esfuerzo de acompañar de manera segura, responsable y siempre apoyándoles, desde el desarrollo de habilidades, el compartir de conocimientos y la construcción de comunidad.
La apuesta central, en palabras de Trena, es vivir el Reino de Dios donde todas las personas son importantes, iguales en dignidad y bienvenidas. Desde este enfoque se construye comunidad al colaborar y hacer trabajo conjunto con organizaciones, colectivos y grupos que ofrecen servicios en la zona.
En la situación actual de hostilidad en el país, se ha visto como necesario incrementar los talleres para hablar de los derechos y la actualización de la información como consecuencia de lo cambiante del contexto, con el objetivo que estén preparadas para cualquier evento que se pueda presentar. También se han generado espacios para poder compartir las historias y las narrativas propias, que hagan un contraste con el relato de estigmatización y discriminación que se ha venido sembrando en la sociedad.
Un aspecto importante que se ha fortalecido, es el proceso de construcción de lazos de colaboración con otras obras de la Compañía de Jesús como escuelas y universidades, de tal manera que las mujeres les puedan aportar una mirada cercana de la realidad con rostro humano y relación cercana.
“No es el momento de dejar de soñar, no podemos cruzar los brazos ante el miedo”. Esto es lo que aprendemos de las mujeres migrantes, comenta Trena. En un momento como el actual, las mujeres latinas afirmaron que justamente era el tiempo para tener un proyecto visible. Dijeron: “nosotras hemos vivido toda la vida en medio de la inseguridad, ahora tenemos que seguir viviendo, soñando e interactuando con la comunidad”.
Rosalba, mujer migrante que viven en esta zona de Nueva York y participa de las actividades del Centro Comunitario, compartió un poco de la experiencia de fortalecimiento a través del encuentro con otras mujeres latinas migrantes y los espacios para trabajar en temas de salud mental. “No hay edad, no hay religión, no hay límites para construir la vida, siempre se puede seguir adelante si existe una elección por servir a otras personas” afirma ella.
Luego de un intercambio a través de preguntas y reflexiones de parte de las más de 35 personas participantes del Webinar, la Dra. Desirée Alda D´Amico (Directora del área de Ciencias Sociales, Escuela de Posgrado de la Universidad Católica de Córdoba), anotó algunas reflexiones finales:
Es importante entender las lógicas políticas y económicas que se encuentran detrás de las decisiones en la gestión de las migraciones en la historia de los países. Muchas veces se usan a las personas migrantes como “chivos expiatorios” de crisis que tienen un origen distinto, por esta razón se construyen esas narrativas que les des humanizan.
Es fundamental, en este sentido, re valorizar el aporte de las personas migrantes en la sociedad y la riqueza de sus propias realidades y trayectorias, de tal manera que se puedan equilibrar esas narrativas con historias reales de vida.
Es urgente atender con interés y cuidado la salud mental de las personas migrantes que están siendo violentadas desde las prácticas, políticas y, ante todo, desde el miedo.
Un aspecto relevante en todas estas experiencias de hospitalidad que hemos reconocido en este conversatorio, tiene que ver con la fuerza de la comunidad como una posibilidad de agencia a muchos niveles: comunidad local, comunidad de fe, comunidad internacional.
Una de las salidas a los retos de este momento y contexto, está en el fortalecimiento de redes de colaboración, redes de resistencia a través de las voces colectivas que pueden trascender las divisiones y las hostilidades.
Justamente, esta es una de las razones de la convocatoria de este webinar y también una de las principales motivaciones de la creación de la Diplomatura “Claves de la Hospitalidad para el abordaje de la movilidad humana forzada”.
Finalmente, Laura Herrera (Subdirectora del Servicio Jesuita a Migrantes de Argentina y Uruguay SJM ARU) recuerda que este espacio hace parte de un ciclo de charlas donde la hospitalidad es el eje y el llamado permanente a recordar que se trata de personas, que estamos hablando de la vida y de la dignidad. Por esto, seguimos afirmando como Red que la hospitalidad hace posible lo que parecía imposible y en el contexto actual de hostilidad en el mundo, esta es una coordenada que nos puede sostener.
Les invitamos a conocer y participar de la diplomatura “Claves de la Hospitalidad para el abordaje de la movilidad humana forzada”, un recorrido para pensarnos desde la hospitalidad distintos temas que hacen parte de la agenda de las migraciones: la salud mental, la integración, enfoques diferenciales (infancias y adolescencias, mujeres, personas racializadas), respuestas desde la Iglesia como los dispositivos de alojamiento temporal, entre otros. Es una diplomatura que a partir de la complejidad que estamos viviendo, apela a las experiencias diversas para construir sociedades de acogida y humanidad compartida.

Este webinar ha sido una Iniciativa conjunta de:
El Servicio Jesuita a Migrantes de Argentina y Uruguay SJM ARU, la Universidad Católica de Córdoba UCC, la Oficina de Justicia y Ecología de la Conferencia de Provinciales jesuitas de Estados Unidos y Canadá, y la Red Jesuita con Migrantes de la Conferencia de Provinciales jesuitas en América Latina y el Caribe.

















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