Declaración de indignación del Servicio Jesuita con Migrantes – Haití (SJM-Haití) ante el maltrato de los migrantes haitianos
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24 de julio 2026
Por: Servicio Jesuita para los Migrantes/Solidarite Fwontalye – Haití (SJM-Haití)

El Servicio Jesuita con los Migrantes – Haití (SJM-Haití) expresa su profunda indignación ante las imágenes ampliamente difundidas en las redes sociales, confirmadas por Armando Pascual Made en su blog El Faro del Sur, en un artículo publicado el miércoles 22 de julio de 2026, en las que se muestra a un hombre presentado como ciudadano haitiano, esposado, acostado en posición perpendicular como un trozo de madera y transportado en una motocicleta por dos agentes de la Dirección General de Migración (DGM) de la República Dominicana, durante una operación de control migratorio en San Juan de la Maguana.
Aunque las autoridades dominicanas aún no se han pronunciado oficialmente sobre este video ni han aclarado si los procedimientos observados se ajustan a sus protocolos, las imágenes han conmocionado profundamente a la opinión pública. Plantean serias dudas sobre el respeto a la dignidad humana y a las normas internacionales relativas al trato de las personas privadas de libertad.
¿Cómo no indignarse ante una escena así tan humillante y violenta? ¿Cómo permanecer en silencio cuando un ser humano parece ser trasladado en condiciones que parecen incompatibles con el respeto que se le debe a toda persona humana? Detrás de cada migrante hay un rostro, una historia, una familia, un sufrimiento y una dignidad que no desaparecen con su estatus migratorio.
SJM-Haití reitera con firmeza que ninguna persona humana pierde sus derechos fundamentales por su nacionalidad o su estatus migratorio. Ya sea que un migrante se encuentre en situación regular o irregular, sigue siendo, ante todo, un ser humano, titular de derechos inalienables consagrados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la Convención Americana sobre Derechos Humanos y otros instrumentos internacionales de protección de los derechos humanos.
La gestión de la migración es competencia de la soberanía de los Estados. Cada Estado tiene derecho a aplicar su legislación migratoria y a controlar sus fronteras. Sin embargo, este derecho va acompañado de la obligación de respetar los principios fundamentales de dignidad, proporcionalidad, no discriminación y humanidad en todas las operaciones de control, detención y repatriación.
SJM-Haití denuncia enérgicamente toda forma de maltrato, humillación, robo, violencia o deshumanización infligida a las personas migrantes de origen haitiano. Hacemos un llamado a las autoridades dominicanas para que aclaren las circunstancias de este incidente, determinen si los procedimientos empleados respetan las normas nacionales e internacionales aplicables y, en caso necesario, tomen las medidas necesarias para prevenir cualquier vulneración de la dignidad de las personas afectadas.
Asimismo, exhortamos a las autoridades de ambos países, a las organizaciones de defensa de los derechos humanos, a las Iglesias, a las instituciones internacionales y a todos los actores comprometidos con la justicia a que continúen sus esfuerzos para que la protección de la dignidad humana siga siendo el eje central de las políticas migratorias.
Como organización inspirada en el Evangelio de Jesucristo, el Servicio Jesuita con Migrantes – Haití reafirma que cada persona migrante lleva en sí la imagen de Dios. Nuestro compromiso se basa en el llamado de Cristo: «Fui forastero, y me acogisteis» (Mt 25,35). Este llamado encuentra un eco especial en la enseñanza que nos ha legado el papa Francisco, quien invita constantemente a los pueblos y a los gobiernos a acoger, proteger, promover e integrar a los migrantes y refugiados.
Hoy más que nunca, hacemos un llamado a todas las personas de buena voluntad a rechazar la banalización del sufrimiento humano. No podemos permitir que hombres, mujeres y niños sean reducidos únicamente a su condición migratoria. Son, ante todo, seres humanos, portadores de una dignidad que nadie puede ni debe quitarles. El silencio ante la deshumanización es una forma de complicidad. SJM-Haití seguirá haciendo oír su voz para defender los derechos de los migrantes, promover una cultura de solidaridad y recordar que la dignidad humana no debe conocer fronteras, nacionalidades ni estatus migratorio.



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